La Magia del Doblaje de Animación: ¿Cómo empezó todo?

Todos los que tenemos cierta edad hemos crecido viendo películas y series animadas donde los personajes usaban un acento distinto al que nosotros escuchábamos y usábamos diariamente. ¿Quién no se preguntó en alguna ocasión al ver Scooby-Doo qué era un “emparedado de manteca de maní”? Al final nos dábamos cuenta de que se referían a un sándwich de mantequilla de cacahuete (cosa que también nos llamaba la atención, aquí teníamos la nocilla y la nutella). Ese español ajeno a nuestra vida diaria es el denominado español neutro. ¿Pero cómo apareció este peculiar acento y con que fin?

La respuesta se remonta a los inicios del doblaje al español de las películas de Walt Disney. Con el fin de que las películas pudiesen llegar a los espectadores hispanohablantes el propio Disney viajó a Buenos Aires en 1941 donde ya se había realizado en 1938 el doblaje de Blancanieves y a su vez decidió que se realizarían los primeros doblajes de sus películas (entre ellas Blancanieves, Bambi y Dumbo). Aquí podemos escuchar el doblaje original de Blancanieves (1938) que más tarde fue cambiado por el que todos conocemos.

Fue cuando Edmundo Santos  (un locutor de radio, cantante y bailarín de origen mexicano que vivía en Estados Unidos) dio su opinión en su programa de radio cuando todo comenzó a cambiar en el mundo del doblaje de animación. Su crítica hacia las versiones en español de las canciones Disney, alegando falta de armonía y ritmo, despertó el interés del mismísimo Walter Disney, quien lo hizo llamar a sus estudios, donde le propusieron que adaptase la letra de La Estrella Azul (Pinocho). Así lo hizo, y su versión gustó tanto a Disney que fue contratado de inmediato para que se encargase del resto de las adaptaciones de la película. Tras esta película y un par más, Disney finalmente le encargó el doblaje de todas sus películas para el mercado hispanohablante, que se llevaría a cabo en Los Ángeles (California).

Edmundo Santos

Edmundo Santos

En los primeros doblajes y en alguno posterior existía una variedad entre los acentos de los actores tratando de imitar los diferentes acentos de los protagonistas en la versión original. Podemos ver dos claros ejemplos con muchas similitudes en Dumbo y El Libro de la Selva, donde dos grupos de pájaros (cuervos y buitres respectivamente) muestran en cada uno de ellos un acento distinto del español (andaluz, argentino, mexicano y cubano):

Tras estas primeros doblajes, se optaría después por el uso de un español sin localismos y con una gramática neutra que todos los hispanohablantes pudiesen entender: el español neutro.

Uno de los mayores éxitos como director de doblaje de Edmundo Santos fue el de La Cenicienta, que fue considerada por muchos mejor versión que la original. Tras este muchos títulos le siguieron bajo su dirección (Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan, La Dama y el Vagabundo, La Bella Durmiente, 101 Dálmatas etc). Incluso se volvieron a doblar en 1964 las versiones que años antes se llevaron a cabo en Argentina (Blancanieves, Bambi y como ya hemos visto Dumbo). Estos doblajes son los que después nosotros escucharíamos:

Incluso después del fallecimiento de Walt Disney en 1966, Edmundo Santos continuó como director de doblaje de las películas Disney. La última película en la que Edmundo Santos participó como director de doblaje fue Bernardo Y Bianca, la cual no pudo ver estrenada pues falleció antes de una afección cardíaca en 1977.

Fue ya en la década de los 90 cuando se empezaron a hacer dos doblajes diferenciados para los hispanohablantes: una versión para el mercado de América Latina y otra para el de España. Aunque la primera película doblada en España fue La Tostadora Valiente en 1989, la que marcó una nueva etapa en la historia del doblaje de Disney para los españoles fue La Bella y la Bestia (1991). Que más tarde en 1996 a su vez sería doblada también en catalán para su versión en VHS. Otros títulos fueron traducidos al gallego para la Televisión de Galicia.

Pero Disney  no fueron los únicos estudios de animación que apostaron siempre por doblar sus productos al español. Los también importantes Hanna-Barbera se encargaron de doblar sus series desde sus inicios en los años cincuenta. Estos primeros doblajes eran llevados a cabo en México y Puerto Rico.

En estas series también encontrábamos una gran variedad de acentos del español diferentes, incluyendo una vez más el acento andaluz del sevillano Florencio Castelló en el personaje del Gato Jinks (Pixie y Dixie)

En 1990 los estudios se unieron a Turner Broadcasting y más tarde a Cartoon Network Studios. Tras estas uniones los doblajes de sus series y películas se realizan tanto en México como en Venezuela.

Está claro que aunque ese no era el español que muchos hispanohablantes usábamos, marcó una época y una memoria colectiva imborrable que nos transporta hasta nuestra niñez. Por eso, cuando ya de mayor he visto versiones re-dobladas al español de España (Cenicienta) o nuevas temporadas de Scooby-Doo he sentido un rechazo inmediato hacia ellas.

No puedo acabar este post si hacer una mención especial al actor mexicano de doblaje fallecido el pasado día 18 Jorge Arvizu. Puede que a muchos no os diga nada este nombre, pero seguro que todos sabéis quien es Pedro Picapiedra. Pues era él quien le daba vida en español a este personaje tan emblemático (como a  muchos otros). Gracias a profesionales como él y Edmundo Santos los niños hispanohablantes han podido disfrutar desde hace décadas de la magia de la animación. ¿Y a caso nos importaba que su español no fuese exactamente como el nuestro? A quien le puede importar eso con interpretaciones tan magníficas que se quedarán en nuestra memoria  para siempre.

arvizu

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Canciones Disney: Un gran reto para el traductor.

                   Un cuento tan viejo como el tiempo                       

Tan cierto como pueda ser

Apenas amigos

Entonces alguien cede

Inesperadamente

Estoy segura de que estos versos no os suenan de nada, pero estos sí ¿verdad?

Se oye una canción que hace suspirar 

Y habla al corazón de una sensación 

Grande como el mar 

Efectivamente ambos corresponden al tema principal de la famosa película de Disney La Bella y la Bestia. La primera sería la traducción literal del comienzo de la canción,  pensaréis que no tiene nada que ver con la original. Ahora intentad cantar la letra traducida con la melodía de la canción. ¿Imposible verdad? Y es que traducir canciones al igual que traducir poesía es algo bastante complicado, es como hacer un puzzle donde tienes que ir encajando palabras dentro de una melodía y a la vez intentando que el mensaje original no sufra demasiados cambios, pero en algunos casos, como en este, eso es bastante difícil. Tanto que el mensaje tan directo de la canción que todos conocemos de que “la belleza está en el interior” no aparece en la canción original:

Cierto como el sol (Cierto como el sol)

saliendo por el este (Que nos da calor)

Un cuento tan viejo como el tiempo (No hay mayor verdad)

Una canción tan vieja como el ritmo (La belleza está)

Bella y Bestia (En el interior)

La versión traducida de alguna forma es más detallada y menos abstracta que la original.

Otra canción que todos conocemos: Quiero ser como tú de El Libro de la Selva también tuvo que sufrir algunos cambios en su versión al español (en este caso latino, ya sabéis que antes los dibujos no se doblaban al español de España). En la versión que todos conocemos el famoso primo Louie le pide insistentemente a Mowgli que le lleve el fuego que tanto le fascina, pero en la versión original, a pesar de que efectivamente el mono quiere saber el secreto del fuego no canta las famosa frase “Dímelo a mí, si el fuego aquí me lo traerías tú” sino que la traducción literal sería “Un simio como yo, puede aprender a ser humano también”.  Además, en la canción original el mono no llama a Mowlgi en ningún momento por su nombre como en la traducción (“A mi no me engañas Mowgli”), sino que se refiere a él como “mancub” (muchacho).

Y siguiendo con las películas de animales seguro que os acordáis de los famosa canción “Todos quieren ser un gato jazz” de Los Aristogatos. Pues bien, en la versión en inglés parece ser que no es que todos quieran ser un gato jazz, sino que todos quieren ser simplemente un gato: “Everybody, everybody, everybody wants to be a cat!” De hecho, la palabra “jazz” tan solo aparece una vez durante toda la canción…

Hay otras ocasiones donde las canciones se han prestado a una traducción más literal como es el ejemplo de “El Ciclo de la Vida” de El Rey León o “Colores en el Viento” de Pocahontas. Es cierto que algunas canciones cambian más de lo que al traductor le hubiese gustado pero como ya he dicho al principio, traducir una canción no es tarea fácil; y en las películas Disney que están dirigidas a un público infantil que en ocasiones todavía no saben leer, es imprescindible la traducción de las canciones que son tan importantes en estas películas.

Todos nosotros ya nos sabemos la versión española de las canciones y les tenemos un cariño especial por los recuerdos que nos traen, pero merece la pena escuchar las versiones originales que sin duda son increíbles.

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